Javier Padilla

El blog de Javier Padilla

thehatch

Cofundador de Nabumbu, El Desmarque y otras historias. Programé mi primera web en 1997 y, desde entonces, diseño, programo, escribo y hago marketing online decentemente.

Mis errores como emprendedor (I)

Cuando llevas unos años en Internet -en mi caso desde 1997- crees que controlas la web como nadie. Y ese es el primer paso para pegarte algunos porrazos de cierta envergadura. 

No os voy a aburrir con batallitas del abuelo sobre lo divertido que es emprender pegándose hostias con las paredes. Pero sí me gustaría compartir con vosotros algunos de los errores más gordos que he cometido. Si con eso os ayudo, seré bastante feliz 🙂

1) ¡A por todas!
Primer paso para darte el castañazo. La primera versión de Moodyo la diseñamos para que hiciera tantas cosas que no hacía bien casi ninguna.

Posible solución al error: Aplicad, siempre que sea posible, la teoría del Producto Mínimo Viable (algo pequeñito, funcional que cierra un círculo y permite hacer pruebas y sacar conclusiones). Eso os permitirá plegar velas y probar otro campo rápidamente sin arruinaros (demasiado).

2) ¡Emprender en Internet es barato!
He de reconocer que ésta no es mía. Programar una aplicación es barato siempre que lo hagas tú o compartas el hobby con un amigo. Pero si tienes la “mala suerte” de tener éxito y no habías previsto algo para monetizar, ¡POM! Porrazo. Tienes que empezar a enchufar servidores a razón de 50€/mes/unidad para abastecer la demanda que ha tenido tu aplicación que te deja la preciosa cantidad de 0 euros. A eso hay que sumarle el informático especialista en bases de datos que te dice que eso que habías hecho estaba bien “para andar por casa” pero que necesitas ya una BBDD NoSQL y modificar el código. Contratas a un par de ingenieros y…¡Eh! Que sigo sin monetizar. ¿Esto no era barato?

Posible solución al error: contacta con un business angel que vea tu idea, te ayude a pulirla, aprecie la “tracción” que has conseguido generar y ¡suerte!

3) ¡La idea está “casi” lista!
¡NOOOOOOO! Esto es crítico. Moodyo era una wishlist con funciones sociales donde podías hacer amigos…pero también añadir regalos no deseados y bueno… al mismo tiempo permite bla bla bla… ¡Siguiente porrazo! 

¿Eres capaz de definir tu proyecto con una frase corta? ¿No? No tienes nada serio.

Posible solución al error: Tu idea tiene que entrar en una frase corta. Ser fácil de explicar. De principio a fin. En Moodyo lo conseguimos pero costó varios meses, un plan de negocios -modificado 4 veces- y algunos consejos valiosos.

4) ¡Tengo el mejor equipo del mundo!
¿Seguro? Si sois dos programadores no sois el mejor equipo del mundo. Si sois dos diseñadores, tampoco. Si sois un diseñador y un programador vais mejor, pero es insuficiente. Si eres un especialista en marketing con un economista os falta la “pata” técnica. Y, no te engañes: serías el primero (o el segundo) que encuentra a la primera todos los miembros del equipo adecuado.

Lo normal es que te equivoques con algunas elecciones. El compromiso del equipo se comprueba cuando llegan las dificultades. Si ahí hay un enlace fuerte, tienes algo ganado. Si no, también: sabrás quién sobra en el barco.

Posible solución al error: Tienes que buscar tu particular “trío”. En mi caso personal funciona bien tener a un ingeniero dedicado al software, un buen diseñador gráfico con nociones de programación, usabilidad…y un buen comunicador que conozca “targets”, “nichos de mercado” y todas esas cosas. Son tres buenas patas para un banco.

5) ¡Pedazo de startup que me he montado para mis ratos libres!
Esto ya lo habrás oído así que seré corto: No.

Solución para el error: Salta si crees en la idea y eso hará que otros crean en ella.

6) ¡La gente es incapaz de ver el potencial de esto!
La gente entra masivamente en Facebook y, por mucho maltrato que reciban de Mark Zuckerberg y sus secuaces con los cambios, su audiencia sigue creciendo con interfaz simple, compleja, timeline… La gente ve algo útil y rápido y lo hace suyo si le gusta.

El ejemplo lo tenemos con Twissues: alcanzó en una semana el mismo número de usuarios que la beta de Moodyo en un año.

Posible solución al error: Prueba tu concepto con gente que esté fuera de tu ecosistema. Diles que sometan a fatiga tu idea, que le dediquen un rato y, si les gusta, que emitan un tuit positivo al respecto o, simplemente, mencionen que les ha resultado atractivo.

7) ¡Inversores aquí estoy con mi pedazo de producto (sin definir por completo…)!
En el caso de Moodyo esto da para reírse un rato. Nos plantamos en Oporto para el Tech Media Europe con 500 copias de un magnífico dossier que habíamos elaborado sobre la plataforma. Era un encuentro de inversores. Teníamos una mega-idea con un mega-diseño y con unas mega-ganas…¿Qué podía fallar?

Tras gastar 600 euros en impresiones a todo color, carpetitas y demás…hubo que rehacer todo el trabajo porque los inversores decían que la presentación no valía para nada.

Posible solución al error: Lo hicimos bien…¡Y ganamos el premio! Pero ahora tenemos una maravillosa colección de folios en “sucio” para recordarnos cada día que NUNCA, NUNCA, NUNCA se deben hacer copias impresas de un dossier que no es los suficientemente fuerte.

8) ¡Lo registro todo, todo y todo!
Salvo que te sobren euros por todas partes (si es el caso, llámame…), no hagas como yo. Registré unos 20 dominios de Moodyo, la marca española, la Comunitaria, la Internacional en Estados Unidos, China, Rusia… Todo por miedo a que me quitaran algo que nadie me quería quitar porque ¡No tenía nada!

No contento con ello, presenté un par de procesos para patentar. 

¿Resultado? Un puñado de miles de euros gastados antes de tiempo. Por suerte para mí el proyecto sigue adelante y pronto será lanzado de forma internacional pero, ¿y si hubiera tenido que abandonarlo? Habría perdido 5.000 euros.

Solución: Invierte paso a paso en el registro de marcas, patentes y demás. Lo principal es el dominio y tener tu empresa inscrita en LOPD y AGPD para ser legal. Y eso cuesta poco dinero. Una vez que veas que el proyecto echa a andar gasta el dinero necesario.

9) ¡Fírmame ese contrato de confidencialidad!
Esto no lo he hecho mal, pero conozco a muchos que sí. Tu idea no vale nada. Sí…cuesta mucho asimilarlo. Lo sé. Pero no vayas a contarle tu proyecto a alguien que te presta su tiempo -y con mucha suerte, su dinero- diciéndole 20 veces por email aquello de “Lo que te voy a contar es revolucionario, increíble y nos gustaría que nos remitierais un acuerdo de confidencialidad”. Una empresa como DaD (Incubadora de Rodolfo Carpintier) puede recibir al año 600 o 700 ideas geniales. Salen adelante 5 o 6. Igual ocurre en Mola y otras incubadoras. Tienen muy poco tiempo y muy buenas ideas delante. 

Posible solución al problema: No cuentes lo que realmente te puedan copiar si has hecho un VERDADERO sondeo (en inglés primero, por supuesto…) y has encontrado que tu idea realmente va a ser un filón. Estoy harto de escuchar “lo que yo he inventado, no lo ha hecho nadie hasta ahora”. Por desgracia, eso es muy raro. Y si no lo han inventado a lo mejor es porque no es útil para nadie. Haz un informe interesante para tu posible inversor y cuéntale lo necesario para que confíe en tu idea.

10) Creer que este post no va a tener una segunda parte
La tendrá.

Solución: Saber que la va a tener. Meditar mejor las decisiones para intentar que en lugar de 12 meses pasen 24 antes de la segunda entrega.

Muchas gracias por vuestro tiempo.

Author: Javier Padilla

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