Caso práctico: Cómo pivotar con el diseño de tu producto para adaptarte a tus clientes

En Moodyo seguimos el método Lean Startup antes de saber que existía o se llamaba así. Para quienes no estén familiarizado con el mismo, se trata de una serie de pasos que cualquier emprendedor, en cualquier sector, puede aplicar para buscar la viabilidad de su negocio. Tener una idea, someterla a fatiga, ponerla en marcha con un producto mínimo viable, estudiarla en el mercado obteniendo feedback y analítica, pivotar en el momento adecuado, escalar cuando se encuentre el modelo correcto y sacar conclusiones de los errores, dando lugar a lo que se denomina “aprendizaje validado”.

Para quienes tengáis interés en el mismo, lo mejor que podéis hacer es leer el libro “Lean Startup” de Eric Ries. Cualquier pyme del siglo XXI debería aplicar esa fórmula para no caer en errores comunes.

El origen

La primera portada de Moodyo estaba destinada a dar respuesta a un problema determinado: no fallar a la hora de regalar. Esa era la función original de Moodyo a finales de 2010. Para ello pusimos en marcha el siguiente diseño:

Primer diseño de Moodyo

Primer diseño de Moodyo

Lo primero que puede llamar la atención es que el logotipo tiene las dos “o” con una especie de lazo arriba, algo que desapareció a los pocos meses de vida. La eliminamos porque un par de usuarios de Estados Unidos nos habían preguntado “por qué el logotipo de Moodyo está enfadado”, ya que “así lo indicaban sus cejas”. Al principio, ignoramos estas opiniones. Sin embargo, cuando recibimos una carta del Departamento de Patentes y Marcas de Estados Unidos en el que ponía “hay que describir mejor el color de las cejas que se colocan encima de las dos letras ‘o’” comprendimos que muchos usuarios no veían ahí un lazo.

Predomina el color naranja, y tiene demasiado texto. Asimismo, los formularios tienen demasiados campos, hay un captcha y, en general, era un desastre de usabilidad. Continue…

Volver a NY

Volveré a tus calles el 18 de julio. Pegaré la cabeza al cristal del taxi nada más llegar para no perder ni un minuto de tu magnetismo ni de tu capacidad para hacer soñar a las personas. Nueva York no es una ciudad, es una actitud ante la vida. Una carrera que cada uno entiende de una forma. No caben los lamentos ni la autocomplacencia; soñar para luchar y luchar para soñar en la urbe que, paradójicamente, nunca duerme. Como Alicia Keys en Empire State of Mind, me gusta pensar que si alguien puede hacerlo allí podrá hacerlo en cualquier sitio…

Ni gorda ni flaca sino todo lo contrario: cómo elegir un maniquí virtual y no ofender a nadie

Ya está en la calle BodyPassport y, la verdad, está funcionando muy bien. Crece con rapidez y eso nos anima. Pero no estoy aquí para hablar de mi libro, sino para contar la experiencia que supuso escoger la figura femenina que debe representar a la mujer cuyas curvas no ofenden a nadie. No fue fácil.

Bodypassport

Bodypassport

Cuando nos pusimos manos a la obra con la interfaz de introducción de medidas de BodyPassport teníamos claras algunas cosas:

– Había que mostrar junto a las medidas algún tipo de guía porque muchas personas no saben dónde se mide la cintura.

– Debía ser extremadamente sencilla.

– Debía exigir exclusivamente aquellos datos imprescindibles para poder realizar la compra de las prendas principales.

– El color iba a ser el azul, ya que es agradable tanto a hombres como mujeres. ¡La psicología del color manda! Olvidaros de vuestros gustos personales. Continue…