Emilio Botín no era un “banquero malo”

Emilio Botín debe estar mirándonos desde donde esté -no entro a valorar si Cielo, Infierno o Purgatorio- con cierta decepción. Se ha marchado al otro mundo con la etiqueta de “banquero”, y eso equivale a un sempiterno velo de ruindad ante los ojos del crítico de palo de turno y de sus miles de palmeros.

Que España tenga críticos de palo no es malo; carecer de un pueblo con capacidad de discernir entre verdad contrastada y mentira populista es letal.

Poco importa, por poner un ejemplo, que las rescatadas hayan sido las cajas y no los bancos. Es más, que sean determinadas cajas. Que sus malos gestores tengan nombre y apellidos asociados a casos específicos, y que sea posible dividir el panorama bancario español en un gradiente de calificaciones de 0 a 10 es secundario. Continue…

En el futuro (I): Las analíticas de sangre

– Entonces, papá ¿cómo era eso que os hacían antes para saber si la sangre estaba en buen estado?

– Jaja. “Analítica”, se llama “analítica”. Se introducía una aguja en una vena traspasando la piel y se llenaba…

– ¡Puaj! Qué dolor papá. ¿Cómo aguantabais eso?

– Era normal, hijo. Tampoco era tan doloroso…

– ¿Que no? No me lo creo Continue…