En el futuro (I): Las analíticas de sangre

– Entonces, papá ¿cómo era eso que os hacían antes para saber si la sangre estaba en buen estado?

– Jaja. “Analítica”, se llama “analítica”. Se introducía una aguja en una vena traspasando la piel y se llenaba…

– ¡Puaj! Qué dolor papá. ¿Cómo aguantabais eso?

– Era normal, hijo. Tampoco era tan doloroso…

– ¿Que no? No me lo creo

– De verdad, la aguja era fina y, bueno, estábamos acostumbrados desde pequeños a vacunarnos… Bueno, en realidad, nunca te acostumbrabas a que te pinchara un médico, pero no había otro remedio.

– ¿Y por qué no se le ocurrió a nadie utilizar los sistemas actuales?

– Porque los sensores para la piel y el ‘big data’, entre otros factores, pertenecían al ámbito de la ciencia-ficción

– Cuéntame más…

– Ahora ya sabes cómo va. Cuando vas al baño por la mañana, el WC analiza tu orina y tus heces y es capaz de decirte muchas cosas sobre lo que estás haciendo bien o mal.

– ¿El WC de antes no lo hacía?

– No. Era muy rudimentario. Solo tenía la cisterna y una tapa que, además, no se limpiaba sola.

– No sé cómo podíais vivir papá…

– Tampoco existían los microsensores universales que llevan ahora los relojes, las gafas, los zapatos… Ya sabes que envían miles de señales por segundo y, cruzando los datos con trillones de registros de miembros afines grabados durante años, sirven para enviarte al doctor antes de tiempo.

– ¿Antes moríais por infartos?

– Sí, y por ictus

– ¿Eso qué es?

– Un infarto en el cerebro

– No erais capaces de predecirlos, ¿verdad?

– No. Hoy, el sistema de salud general es capaz de predecir estos accidentes con varias horas de antelación. El registro de los patrones de sudoración, pulso, respiración y otras señales recogidos a millones de personas durante los últimos 20 años nos han llevado a anticipar y hacer que la sanidad se dedique más a prevenir que a curar.

– Tampoco teníais nanobots, así que demasiado poco podrían hacer los médicos…

– ¡Te equivocas! Hacían mucho. Operaban a los pacientes durante horas, con complicadas intervenciones…

– ¡Pero sin nanobots!

– …Sin nanobots. Ahora cuando vas al médico y te dan una de esas pequeñas bolitas que recorre tu cuerpo, te están insertando un ejército de médicos microscópicos que desatascan arterias, recogen muestras de tejidos, reparan daños celulares y, a veces, se quedan a vivir en el organismo para regular algunas posibles disfunciones.

– Ya, ya… una vez vi que el abuelo tenía una cicatriz muy grande y me explicó que ¡le abrieron con un bisturí!

– ¡Jaja! Sí, para operarle de apendicitis. Hoy ya sabes que se habría solucionado con una bolita mágica…

– Qué suerte tenemos de vivir en el futuro, papá.

Resumen
Título
En el futuro (I): Las analíticas de sangre
Descripción
Diálogo ficticio entre un padre y un hijo en un futuro cercano. El tema de hoy: las analíticas de sangre
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