Javier Padilla

El blog de Javier Padilla

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Cofundador de Nabumbu, El Desmarque y otras historias. Programé mi primera web en 1997 y, desde entonces, diseño, programo, escribo y hago marketing online decentemente.

Emilio Botín no era un “banquero malo”

Emilio Botín debe estar mirándonos desde donde esté -no entro a valorar si Cielo, Infierno o Purgatorio- con cierta decepción. Se ha marchado al otro mundo con la etiqueta de “banquero”, y eso equivale a un sempiterno velo de ruindad ante los ojos del crítico de palo de turno y de sus miles de palmeros.

Que España tenga críticos de palo no es malo; carecer de un pueblo con capacidad de discernir entre verdad contrastada y mentira populista es letal.

Poco importa, por poner un ejemplo, que las rescatadas hayan sido las cajas y no los bancos. Es más, que sean determinadas cajas. Que sus malos gestores tengan nombre y apellidos asociados a casos específicos, y que sea posible dividir el panorama bancario español en un gradiente de calificaciones de 0 a 10 es secundario.
Aquí lo malo es ser “banquero”. Mentalmente nos lo han dibujado, para que nuestra poltrona no se vea alterada.

Traje oscuro, sonrisa hipócrita, incapacidad para empatizar con la pena ajena, tremendamente avaro y ocupado, en exclusiva, en la ardua tarea de controlar su lobby a base de comilonas, viajes y fiestas donde se manejar el poder a base de euros.

Recordad que cuando en España podíamos vivir como reyes, a pocos les importaba lo que hacía la Familia Real con su dinero. Las cacerías de Don Juan Carlos y lo que hiciera con sus euros -ahora “dinero de todos”- nos daba igual porque el banco -ahora en el lado del Mal- nos ponía en bandeja dinero para tener un BMW y veranear como los borbones. En los años dorados del ladrillo nos convertimos en el primer consumidor mundial de cocaína. La mitad del sueldo en A y la otra en B, para farlopa a granel.

Nos gusta vivir como banqueros, ser déspotas y tratar mal al camarero extranjero que nos atiende. Somos racistas porque nos falta educación y cultura.

Y si viajas verás que Estados Unidos, ese país infinitamente más avanzado que nosotros, a pesar de prohibir el topless y permitir que la gente lleve armas, es una potencia porque el banquero, el empresario y el profesor son figuras respetadas por la sociedad. Siempre digo lo mismo cuando me preguntan por cuán avanzados son: Una avance tecnológico cruza el Atlántico en cuestión de minutos gracias a Internet, sin embargo, ellos ganan por goleada a la hora de integrarlo en su día a día, mientras que aquí nos quedamos teorizando sobre el mismo.

En España, se acaba estudiando para ser profesor -con excepciones, lógicamente- si todo lo demás falla. Conozco a muchos licenciados que opositaron, desde otras disciplinas, para conseguir un puesto de maestro de escuela y así asegurarse un salario hasta la jubilación. ¿La vocación? Ya vendrá. Y si no llega, ya cubriremos expediente en el colegio porque, total, esa generación a la que formas solo será la encargada de pagar tu pensión si llegas a viejo y de sostener esa Seguridad Social que tanto nos importa y que tan poco cuidamos.

Después están los padres que pegan a los profesores o que les quitan legitimidad ante sus hijos.

Pero los malos son el banquero y el empresario. Y el bueno es quien aparezca en la TV para decir que necesitamos un sistema que alargue sine die la poltrona, aunque las arcas del país sean incapaces de sustentar semejante barbaridad.

España es el país de la doble fila, de defraudadores que critican a defraudadores solo porque los segundos estafan mejor que ellos, de maestros que no quieren serlo pero no tenían otra alternativa, de la oposición como alternativa para tener algo seguro (la “realización personal” y “hacer el bien” ya llegarán…), del empresario malo sin distinción, de la TV convertida en circo de despojos y de la educación convertida en trámite y moneda de cambio entre gobiernos de distinto signo. Esto sí ocupa a millones de personas cada día de forma demostrada.

Es triste vivir en un país que tuvo que poner de moda la palabra “emprendedor” porque “empresario” sonaba mal en tiempos de crisis, una época en la que “tertuliano”, “tronista” y similares se convirtieron en tendencia absoluta entre millones de jóvenes.

Pero los malos son los banqueros. Que haya 20 programas de TV con niños que aspiran a ser cantantes y ninguno de pequeños que quieran ser el próximo Einstein no es ningún problema. ¡Despertad, coño! La fuga de cerebros no es solo cuestión de dinero, sino de legitimación social y de sentirte solo en un país que baila al son del mejor flautista de Hamelín para no tener que pensar y hacer autocrítica. Cuando te gusta lo que haces, a veces, el mejor pago viene del reconocimiento.

No conocí nunca a Emilio Botín. Es más, alguna vez le habré maldecido indirectamente cuando me han frito a comisiones o me han devuelto un recibo porque faltaban algunos euros en mi cuenta, pero no tengo la poca vergüenza y la falta de cultura necesaria para insultarle o, peor aún, alegrarme de su muerte. Alguien que convirtió una empresa como la suya en un imperio -que en 1986 daba de comer a 14.000 personas y hoy lo hace a 170.000…- merece, como mínimo, un enorme respeto por parte de todos.

Author: Javier Padilla

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3 Comments

  1. Inspiradísimo artículo. Siempre escribes bien pero hoy lo has bordado. Un poco de cabreo y mucho de capacidad analítica para describir cómo es este país.

    Me quedo con la verdad contrastada frente a la mentira populista, de ese mecanismo creo que viven muchos estómagos agradecidos.

    Simplemente decirte … enhorabuena

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  2. Enorme post Javier.

    Este es un país de gañanes, a todos los niveles, y lo peor de envidiosos, y al final los tienes que sufrir tomes el camino que tomes.

    Si algo nos salva es que tenemos gente muy muy buena que son las que tiran de esto.

    Solo le encuentro un pero a tu artículo. Creo que emprender no es para todos. Si la gente tiene que tirar a “lo publico” se debe a que no hay empleo de calidad, de ese que tu dices “coño soy bueno en lo mio, si me echan de la empresa que les den por c…, me busco otra que si me valore”. De eso no hay y ese es ya otro tema y creo que debe respetarse al que quiere ejercer un oficio con profesionalidad y no ser empresario.

    Buenísimo post de nuevo.

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  3. Es de mal nacido alegrarse por la muerte de alguien, esto que vaya por delante.

    Pero este señor era un ladrón en toda regla, y el dinero lo ha robado de todos nuestros bolsillos, porque cuando alguien defrauda a hacienda está robando dinero público, dinero de de todos.

    Aquí más detalle: http://www.elconfidencial.com/economia/2011/botin-millones-ocultos-suiza-hsbc-20110616-80204.html

    Es conocido por todos que este señor llegó a pagar más de 200 millones a hacienda con tal de evitar la prisión.
    Que cada uno aguante su vela….

    En lo que refiere al retrato de como está el país, no puedo estar mas de acuerdo con tu articulo.

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