Javier Padilla

El blog de Javier Padilla

thehatch

Cofundador de Nabumbu, El Desmarque y otras historias. Programé mi primera web en 1997 y, desde entonces, diseño, programo, escribo y hago marketing online decentemente.

Los españolicidas

Nueva York, agosto de 2008. El autobús cosmopolita en el que me monté hace poco más de dos horas deambula por el Barrio Hispano. Estoy inmerso en la excursión “Contrastes”, así que no presto apenas atención a la voz del guía mexicano que lleva dando la lata —e inventándose datos— desde que comenzó el periplo. De repente, una frase rimbombante me saca de mi reflexión…

—Aquí se dice “vacumear la carpeta”
—¿Y qué significa eso? —pregunta un turista con cara de extrañeza
—Es fácil. “Vacuum” es aspiradora y “carpet” es alfombra. Así que los hispanos que viven aquí utilizan esa expresión para decir “aspirar la alfombra”.

Mátame camión y hazlo a gran velocidad, apuntando bien, para que yo no sufra”, pensé.

¿Acabaremos hablando así?

¿Acabaremos hablando así?

Tras asimilar que el mundo se iba, lingüísticamente hablando, a la mierda, decidí ahondar un poco más en el spanglish y encontré numerosas aberraciones que, además de estéticamente insoportables, suponían una patada en la entrepierna al castellano, al inglés y a sus guardianes.

Pues bien, varios años después puedo afirmar, sin peligro a equivocarme, que nos hemos vuelto completamente gilipollas (idiomáticamente hablando). Hace tiempo que venía escuchando a marketinianos y publicistas hacer el payaso con sus vocablos y anglicismos metidos con calzador. “Mándame el timing”, “Envíame el evento y a ver si lo encajamos en el scheduleo “Dame feedback ASAP” son el pan nuestro de cada día. No pasa nada, oye, uno lo encaja e incluso se une al enemigo. Vamos, que yo también hago el payaso.

Los informáticos hace tiempo que se pasaron a ese bando y, mira, qué se le va a hacer, uno lo aprende y ya está. Además, tiene cierta lógica cuando términos como “Ordenador” son bastante desacertados como traducción de “Computer”.

¿Y los inversores? ¡Qué me decís de los inversores y economistas! Todo el día preguntándote por el burn rate de tu negocio para ver cómo está la caja de cash, el churn rate para saber si tus usuarios se mueren pronto o el revenue, para saber si a final de año, cuando llegue tu deadline podrás tener profit o no.

¡No me gustan los anglicismos cuando hay palabras españolas que se sustituyen rápidamente!

Entiendo que burn rate mola más que decir “cadencia a la que te estás cepillando la pasta”, pero ¿por qué se dice profit en lugar de ‘beneficio’ o revenue por ‘ingresos’?

Pero todo es susceptible de empeorar. Y eso es lo que está pasando en los últimos meses. En serio.

O sea, cuando me habla alguien de este país —nacido en el pueblo de al lado, vamos, y a quien no hace mucho zamarreabas y soltaba bellotas como puños— y me dice cosas como (todas verídicas):

—¿Qué tal Javier? ¿Cómo van tus business?

—¡Hi amigo! Tengo entradas para ir a ver el desfile fashion de Fulana López en front row

—Me encanta ese módulo que has desarrollado porque es Instagram Friendly

Nos veremos todos pronto, colegas, pero antes necesitamos un venue para reunirnos

Yo me pongo malo.

Porque uno, para mantener la cordura y no desesperarse a diario, ya pasa de la corrección escrita, de la sintaxis cuidada, de la ausencia de criterio a la hora de arrojar las comas como si fueran alpiste para los canarios, o de la alergia a las tildes. Si me apuras, ya ni siquiera me cabreo cuando alguien confunde “a ver” y “haber”. He conseguido aletargar mi sistema de detección de borricos repitiéndome mantras del tipo “lo hacen para no teclear tanto en el Whatsapp”, “Lo hacen para picarte”, “No pudieron ir al colegio (¿?)”…

Pero, ¿destrozar tu idioma por una simple moda y meter palabras inglesas cuando hay equivalentes castellanas? Por ahí no paso.

Muchos de los que perpetran este españolicidio no se dan cuenta, e incluso que lo ven como una gracia en según qué casos, pero seguro que si yo empiezo a escribir ahora como ellos hablan lo encuentran ridículo.

¿No te parece que los politicians de Spain le deben algo más de respect a los citizens? Porque, vamos, que los congresistas estén viendo el soccer en lugar de atender a sus duties deja mucho que desear. Como la life misma, brother. Al final, todos crazy con la economy pero lo que nos pone hasta arriba de power es el campo lleno de players defendiendo sus colores.

Hablar así debería ser un salvoconducto para conseguir una paguita de por vida (principalmente para los que tienen que aguantar algo así, no para quien sodomiza la lengua).

Cuando critico este tipo de conductas —creedme, lo hago casi a diario— siempre hay alguien que me dice cosas del tipo “¿No sabes inglés?” o “No te gusta el inglés”. Rigurosamente falsos ambos extremos. Por suerte, soy bilingüe desde hace muchos años y adoro el inglés por el simple hecho de ser el idioma con el que cantaba Michael Jackson. Eso no quita que me dé pena ver cómo se castiga una lengua tan bonita.

Así que nada, cierro este post sabiendo que esto no tiene solución y que los españolicidas irán avanzando hasta acabar con la lengua y crear un nuevo código basado en consejos flexibles (rollo “si suena a ‘v’ puedes poner ‘b’ o ‘v’ que no pasa nada, brother”). Y, mientras eso ocurre, yo recordaré con una lágrima en la mejilla cómo nuestra profesora de Lengua Española se pelaba el labio inferior clavando las paletas al explicar la diferencia entre la “uffffe” (v) y la “beeeee” (b).

Como dijo el gran Príncipe de Bel Air: “Arrevoire que dijo Voltaire

Author: Javier Padilla

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