El emprendedor de palo

Van a tantos encuentros sobre emprendimiento que es imposible que les dé tiempo a emprender nada. Suelen tener una tarjeta de visita impecable, una historia grandilocuente para cada ocasión y un halo de amabilidad que resulta embriagador. El emprendedor de palo es una figura en alza en tiempos difíciles. Puede aparecer ante ti como CEO, business angel o “serial entrepreneur” porque, aunque ellos no suman, saben que un cargo en inglés es un valor añadido para los neófitos. Seguir leyendo «El emprendedor de palo»

De una cajera de banco y otros motivos para salir de Sevilla si emprendes en Internet

Emprender desde Sevilla es muy bonito. No voy a contar nada de esta ciudad porque quien la conoce y disfruta acaba volviendo; los otros ya viven en ella. Sin embargo, la ciudad carece de un ecosistema notable de emprendedores en el sector online. Hay empresas y personas que ya lo están haciendo, y eso es fenomenal. Casos como deMartina son referentes a nivel nacional. Pero no nos engañemos: es necesario salir con cierta periodicidad a Madrid o Barcelona para vender o mejorar tu trabajo. Seguir leyendo «De una cajera de banco y otros motivos para salir de Sevilla si emprendes en Internet»

La historia sobre cómo me robaron el dominio moodyo.com

Una mañana del 12 de agosto de 2007 me levanté con el firme propósito de registrar el dominio de la marca que rondaba mi mente desde la noche anterior. “Moodyo» era un nombre que me parecía adecuado para representar una página web donde las personas podían decir lo que les gustaba y lo que no les gustaba. Mismo ritual de siempre: buscar el dominio y, en caso de estar disponible, comprar el .com, .es y .net.

Entré en Piensasolutions (por aquel entonces registraba todos los dominios con ellos…), busqué y ¡eureka! Estaban disponibles. Ese día comía en casa de mis padres, así que pagué con la tarjeta y me fui sin mirar el correo electrónico. Al volver, veo el email y ¡horror! Tenía la confirmación del .es y el .net, pero no la del .com.

Al rato llegó un correo que, grosso modo, me decía que alguien había solicitado el mismo dominio que yo a la misma hora que yo. ¿Casualidad? No lo creo…

Al día siguiente tenía un fantástico y amable correo de un tipo estadounidense que me decía algo así como “Tengo tu dominio, pero no te preocupes que no te lo pondré muy caro. Por 10.000 dólares puede ser tuyo”. Tras unos minutos de cabreo pensé que no tenía previsto iniciar Moodyo inmediatamente así que no me iba a preocupar.

En realidad, estaba iniciando un proceso de negociación que duró 3 años y muchos correos electrónicos

Cada vez que se acercaba agosto recibía un email del “amigo” estadounidense que, generosamente, aceptaba bajar sus pretensiones. Yo, aunque me moría de ganas de tener ese dominio, escribía fríamente, dejando entrever que no me importaba y que podía poner en marcha mi negocio con el .net, el .es y alguno más que había comprado.

Un par de años después la negociación iba por 800 dólares. Me negué, por supuesto.

El día antes de Reyes (4 de enero) de 2010, recibo un correo de John Timmers de InTrust Domains en el que se me indica que moodyo.com estaría disponible para compra, de nuevo, en unos días. De nuevo, ligera indiferencia…

El 6 de enero, recibí otro mensaje en el que se me decía que podía comprarlo. Seguía siendo algo caro, pero el cambio dólar-euro me era muy favorable. Hablé por teléfono con un representante de InTrust Domains (me llamaron a mi oficina en Sevilla…) y estuvimos negociando durante unos minutos. Su oferta final, 100 dólares. Recuerdo que fueron, aproximadamente, al cambio de ese día, unos 65€.

Por lo tanto, Moodyo pasó de 6€ a 10.000 dólares (unos 7.500€ en 2007), después a 2.000…800… y, finalmente, 65€. Mereció la pena esperar, está claro.

No obstante, siempre me quedará la duda de qué ocurrió exactamente esa mañana del 12 de agosto de 2007 para que misteriosamente alguien comprara el mismo dominio que yo. Al no tratarse de un nombre relacionado con nada, francamente, no creo en la casualidad. ¿Quién me lo “robó”? Nunca lo sabré. Solo sé que ahora es mío y espero que lo siga siendo muchos años.

Una breve historia sobre mi paso por ABC de Sevilla

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Me decía el otro día Ramón Román -medio en broma, medio en serio- que había dedicado poco tiempo a hablar de mi trabajo en ABC en los distintos sitios donde me entrevistaron tras recibir el premio de la APS. Lleva razón. Así que voy a escribir unas líneas y así, además de equilibrar mi karma, él dejará de pensar que no me acuerdo del gran equipo que dejé allí. Seguir leyendo «Una breve historia sobre mi paso por ABC de Sevilla»