#MoodyoNYC: Excursión a Staten Island y puente de Brooklyn

#MoodyoNYC: Excursión a Staten Island y puente de Brooklyn

Imágenes de la noche que pasamos de descanso visitando algunas partes de la ciudad. Nos llamó mucho la atención el estado en el que se encuentra el metro por la zona de Brooklyn. El huracán Sandy dejó la zona realmente afectada y las inundaciones produjeron un notable deterioro en el entorno.

Un mes para ir a Startup Alley en Nueva York

Dentro de 30 días estaremos, si Dios quiere, en Nueva York para presentar Moodyo en Startup Alley (Disrupt NYC 2013). No piso Manhattan desde 2008 y reconozco que tengo muchas ganas de ir. En realidad, todo el equipo está muy ilusionado. Estamos echando el resto para tener listas las cosas pendientes y las nuevas opciones. Megan está ahora en la Gran Manzana -antes ha estado 10 días en San Francisco- intentando ver cómo es el ecosistema de startups tecnológicas desde cerca, recogiendo opiniones sobre Moodyo de varios expertos y abriendo puertas con medios y bloggers. Y de momento, todo va genial.

TechCrunch Disrupt NY 2013
TechCrunch Disrupt NY 2013

Aunque el correo electrónico, Twitter y otras herramientas nos acercan a Estados Unidos como nunca, al final es necesario ir allí y decir que quieras desarrollar tu negocio. No es fácil, y el primer requisito es que montes allí una sociedad. Ni que decir tiene que ser bilingüe no es suficiente para hacer una buena plataforma internacional. Por mucho inglés que sepas es recomendable incorporar a tu equipo una personas nativa del país en el que intentas implantarte. Te ahorrarás muchas sorpresas.

Seguir leyendo «Un mes para ir a Startup Alley en Nueva York»

La historia sobre cómo me robaron el dominio moodyo.com

Una mañana del 12 de agosto de 2007 me levanté con el firme propósito de registrar el dominio de la marca que rondaba mi mente desde la noche anterior. “Moodyo» era un nombre que me parecía adecuado para representar una página web donde las personas podían decir lo que les gustaba y lo que no les gustaba. Mismo ritual de siempre: buscar el dominio y, en caso de estar disponible, comprar el .com, .es y .net.

Entré en Piensasolutions (por aquel entonces registraba todos los dominios con ellos…), busqué y ¡eureka! Estaban disponibles. Ese día comía en casa de mis padres, así que pagué con la tarjeta y me fui sin mirar el correo electrónico. Al volver, veo el email y ¡horror! Tenía la confirmación del .es y el .net, pero no la del .com.

Al rato llegó un correo que, grosso modo, me decía que alguien había solicitado el mismo dominio que yo a la misma hora que yo. ¿Casualidad? No lo creo…

Al día siguiente tenía un fantástico y amable correo de un tipo estadounidense que me decía algo así como “Tengo tu dominio, pero no te preocupes que no te lo pondré muy caro. Por 10.000 dólares puede ser tuyo”. Tras unos minutos de cabreo pensé que no tenía previsto iniciar Moodyo inmediatamente así que no me iba a preocupar.

En realidad, estaba iniciando un proceso de negociación que duró 3 años y muchos correos electrónicos

Cada vez que se acercaba agosto recibía un email del “amigo” estadounidense que, generosamente, aceptaba bajar sus pretensiones. Yo, aunque me moría de ganas de tener ese dominio, escribía fríamente, dejando entrever que no me importaba y que podía poner en marcha mi negocio con el .net, el .es y alguno más que había comprado.

Un par de años después la negociación iba por 800 dólares. Me negué, por supuesto.

El día antes de Reyes (4 de enero) de 2010, recibo un correo de John Timmers de InTrust Domains en el que se me indica que moodyo.com estaría disponible para compra, de nuevo, en unos días. De nuevo, ligera indiferencia…

El 6 de enero, recibí otro mensaje en el que se me decía que podía comprarlo. Seguía siendo algo caro, pero el cambio dólar-euro me era muy favorable. Hablé por teléfono con un representante de InTrust Domains (me llamaron a mi oficina en Sevilla…) y estuvimos negociando durante unos minutos. Su oferta final, 100 dólares. Recuerdo que fueron, aproximadamente, al cambio de ese día, unos 65€.

Por lo tanto, Moodyo pasó de 6€ a 10.000 dólares (unos 7.500€ en 2007), después a 2.000…800… y, finalmente, 65€. Mereció la pena esperar, está claro.

No obstante, siempre me quedará la duda de qué ocurrió exactamente esa mañana del 12 de agosto de 2007 para que misteriosamente alguien comprara el mismo dominio que yo. Al no tratarse de un nombre relacionado con nada, francamente, no creo en la casualidad. ¿Quién me lo “robó”? Nunca lo sabré. Solo sé que ahora es mío y espero que lo siga siendo muchos años.

Moodyo en pocas palabras

La capacidad de síntesis es una virtud. Más aún cuando eres emprendedor. La atención de los satélites que se sitúan en torno a tu producto decrece de forma exponencial desde el primer segundo. Y eso es letal cuando esos satélites son inversores.

Ese fue uno de mis primeros errores. Hasta que empecé con Moodyo no había tenido problemas a la hora de definir mis proyectos en Internet. Mis pequeños éxitos se circunscriben al ámbito de las webs informativas. Todas ellas se definen con 5 o 6 palabras perfectamente.

Hay muchas opciones válidas a la hora de definir tu producto de cara al mercado al que quieres dirigirte. Una que me gusta mucho es coger un referente conocido por todos y utilizarlo como espejo con algunas modificaciones. ¡Ojo! Esto hay que hacerlo con mucho cuidado porque puedes resultar peligrosamente pretencioso. Seguir leyendo «Moodyo en pocas palabras»

Mi primera ronda de inversión

Mi guitarra eléctricaHe cerrado la primera ronda de financiación para Moodyo después de muchos meses trabajando con mi equipo (no conozco al tuyo, pero el mío es increíble…). Varios planes de negocios, hojas de Excel interminables y diversas reuniones para conseguir fondos con los que poder sustentar el crecimiento de uno de mis principales proyectos.

Buscar inversión suena bien pero es un camino complicado en el que no solo se busca dinero. Por hacer un símil fácil de entender, convencer a tu primer inversor puede equivaler a convencer a un banco para que te dé una hipoteca sin trabajo porque acabas de finalizar tu carrera con un buen expediente académico.

Me alegro mucho de haber tenido que buscar inversión pasados los 30 años. Las “tablas” que uno tiene a esta edad son bien distintas a las que tienes cuando eres un joven con mucho empuje, pero con dificultad para encajar un “NO” inesperado. Seguramente, dentro de unos años será todavía mejor.

Tengo mucha suerte porque con Moodyo solo hemos tocado a dos o tres fuentes de capital y, al final, todos han entrado o han querido entrar. Un orgullo para mí que algunos de los principales business angels e inversores españoles hayan confiado en nosotros.

Es un tópico, pero no por ello deja de ser menos cierto: los inversores pondrán su dinero en ti y en tu equipo, no en tu empresa; tu ilusión, tu capacidad para hacer equipo, para motivar, para compartir y crear conocimiento, para sonreír ante un “no”… Al fin y al cabo tu empresa no deja de ser una idea prometedora. Y las ideas no son nada sin personas que las impulsen en todo momento con mucha fuerza.

Cuando comencé con Moodyo disponía de algunos ahorros -el pretérito imperfecto de indicativo NO es gratuito…- que eran insuficientes a medio plazo. Pero nunca pensé en que me iba a quedar sin dinero. Lo busqué donde pude, incluso para poder contratar ingenieros freelance que me ayudaron en fases importantes de la construcción de la plataforma. 

Siempre tuve la sensación de poder seguir adelante, durmiendo menos, soportando épocas de estrés, ansiedad y falta de sueño muy complicadas y estudiando mucho todas las noches antes de dormir. Como dice mi padre, “la informática caduca todas las tardes”. Todo, siempre, con el apoyo incondicional de Amparo, que se ha embarcado también en esta aventura convencida de que todo llegará a buen puerto. Ella es mi “angel”, sin el “business” delante.

He cerrado mi primera ronda de inversión y sigo sin tener dinero para mí. Es algo que sigue sin importarme. Hay personas que no creen en el emprendimiento sin un fin claramente lucrativo; yo pienso firmemente que sí existe ese perfil y que es el necesario para tener una verdadera mentalidad de startup. Necesitas que crezcan tus proyectos, que se hagan rentables y que la gente trabaje con ilusión.

Como veis, no obvio la rentabilidad. Es absurdo emprender sin querer generar algo muy rentable. Pero ya habrá tiempo para asegurar la cuenta corriente. Desde que me compré mi batería y mi mesa de mezclas -y me regalaron mi guitarra eléctrica…- hay pocas cosas nuevas materiales que me llamen realmente la atención.

Para esas cosas que aún me atraen, siempre me quedará Moodyo, donde podré añadir nuevos deseos y compartirlos con los demás. Cuando esos deseos sean pensamientos que tuitear, estará Twissues en un futuro, paliando el Alzheimer digital al que nos condena la gran cantidad de información que producimos a diario. Y en medio, de alguna manera, leyéndome, utilizando alguno de mis servicios, criticándome, ignorándome, apoyándome o embarcado en algún proyecto mío, estarás tú. Gracias.

Pasa un verano programando para Moodyo y Twissues

En Moodyo Enterprises nos gusta compartir lo que estamos aprendiendo. ¿Qué le vamos a hacer? Somos así de generosos 😉

Por eso hemos decidido que vengas con nosotros a pasar unos meses este verano.

Si eres estudiante de ingeniería y consideras que proyectos como Moodyo y Twissues (y alguno más que no podemos contar…) pueden ser interesantes, vas por buen camino. Y, salvo que nos cuentes una solución extraordinaria, es indispensable que estés en Sevilla para esta primera fase.

Necesitamos que tengas conocimientos de:

1) Inglés. Importantísimo y no nos vale eso de “nivel medio hablado o escrito”. ¡Te arriesgas a una entrevista en inglés! 😀 …, No, en serio, necesitamos que hables inglés porque nuestros partners están repartidos por todo el mundo.

2) Java (Imprescindible). Interesante si controlas algo de Spring e Hibernate…y si no, que quieras aprender a paso rápido.

3) Bases de datos SQL.

4) jQuery, HTML5 y CSS3.

5) Apache y Linux.

6) Tecnologías de programación de smartphones (Android, iOS y frameworks multiplataforma como Phonegap, Titanium…).

Es perfectamente probable -e incluso lógico…- que no conozcas o domines algunas de las tecnologías anteriormente comentadas. Java sin embargo, sí es uno de los requisitos indispensables.

¿Qué damos a cambio? Pues nuestra oferta se basa en algunos tangibles y en otros intangibles. Te los contamos todos y tú decides 😉

Los tangibles:
1) Remuneración y contrato durante el verano. Pero si decides coger la oferta por el factor “dinero”, lo más probable es que no seamos lo que estás buscando… Ni tú seas lo que nosotros buscamos.

2) Añadir al currículum el haber trabajado en una startup con proyección internacional y dejar abierta la puerta a entrar en el equipo de forma estable.

Los intangibles:
1) Somos un equipo joven multidisciplinar con años de experiencia y éxitos en distintos ámbitos de la programación, el diseño, las startups tecnológicas y la comunicación.

2) Risas. Nos reímos mucho. Es más, si no tienes sentido del humor o eres introvertido, tampoco cuadrarías en esta oferta.

3) Participación en una empresa con una estructura horizontal donde se comparten muchas ideas. Estamos en una oficina muy iluminada de 60m2, tampoco hay sitio para despachos cerrados…

Si te interesa, envía un CV a feedback@moodyo.com. Intenta huir de los formatos tradicionales y cuéntanos también algo de tus inquietudes e ilusiones.